Argentina se encamina hacia una notable transformación en la cadena de valor de la quinua, un cultivo milenario reconocido por sus excepcionales propiedades nutricionales. Con el objetivo primordial de estimular la producción y el procesamiento industrial de este valioso grano, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en San Juan ha puesto en marcha una instalación pionera, la única en su tipo en la región, dedicada a la desaponificación de la quinua. Este proceso crucial elimina las saponinas, compuestos amargos presentes en la capa externa del grano, haciéndolo apto para el consumo y abriendo las puertas a su integración en el mercado local y la industria alimentaria, todo ello conforme a rigurosos estándares internacionales.
La importancia de esta iniciativa radica en su capacidad para abordar una necesidad crítica del mercado argentino: la alta dependencia de la quinua importada. Actualmente, una considerable porción de la quinua consumida en el país proviene de Perú y Bolivia. Con esta nueva planta, Argentina no solo aspira a cubrir una parte sustancial de esa demanda interna, sino también a fomentar el cultivo de la quinua en las fértiles tierras de Cuyo. Además de procesar el grano para consumo, la planta permite recuperar las saponinas como un bioinsumo en polvo, abriendo nuevas oportunidades de negocio en sectores como el agroalimentario y el farmacéutico, lo que subraya la visión de valor agregado y sostenibilidad del proyecto.
La planta, situada en las instalaciones agroindustriales del INTA San Juan, opera con un sistema de tres fases. Inicialmente, un equipo especializado realiza la desaponificación o escarificado, separando las saponinas del grano a una impresionante velocidad de 500 kilogramos por hora. Posteriormente, el grano ya limpio es trasladado a un molino de martillos oscilantes, donde se procesa para obtener harina de quinua, ideal para diversas aplicaciones en panificación. Finalmente, el producto es empacado en diferentes formatos, desde bolsas de 20 kilogramos hasta grandes contenedores de 1000 kilogramos, optimizando su distribución y almacenamiento. Este sistema avanzado, que utiliza aire para el transporte de los granos y la recolección de las saponinas, maximiza la eficiencia y la utilidad de cada componente de la quinua.
Esta planta no es solo un avance tecnológico; es un testimonio del potencial de la investigación y el desarrollo agrícola para generar impacto positivo. Al proveer quinua desaponificada que cumple con estándares globales, esta iniciativa no solo impulsa la autosuficiencia alimentaria de Argentina, sino que también crea nuevas oportunidades económicas y contribuye al desarrollo rural sostenible. Es un claro ejemplo de cómo la innovación y el esfuerzo conjunto pueden transformar un recurso ancestral en un motor de prosperidad y bienestar para la sociedad.