Argentina ha dado un paso significativo en su sector agrícola con la reciente aprobación de la comercialización de cinco nuevas variedades de maíz modificadas genéticamente. Esta decisión, tomada por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca, busca potenciar la resiliencia y eficiencia de la producción nacional. La introducción de estos cultivos es el resultado de un exhaustivo proceso de evaluación técnica y de seguridad, garantizando que las innovaciones contribuyan positivamente al agroecosistema y a la seguridad alimentaria. Esta iniciativa subraya el compromiso del país con el avance tecnológico en la agricultura, ofreciendo a los productores herramientas avanzadas para enfrentar desafíos climáticos y optimizar el manejo de recursos.
La autorización se concretó mediante las Resoluciones 91/2025 y 92/2025, fruto de un minucioso examen por parte de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). La CONABIA se encargó de evaluar el impacto en el agroecosistema, mientras que el SENASA verificó la inocuidad para el consumo humano y animal, descartando cualquier riesgo para la seguridad alimentaria o el medio ambiente.
Entre las variedades aprobadas, destaca una combinación quíntuple de eventos genéticos (MON-87427-7 x MON-948Ø4-4 x MON-95379-3 x SYN-IR162-4 x MON-88Ø17-3), que incluye características como la baja estatura del cultivo. Esta particularidad es crucial para mejorar la estabilidad ante fenómenos climáticos extremos y minimizar el riesgo de vuelco, un problema común en plantaciones de maíz. Adicionalmente, estas variedades ofrecen resistencia a insectos y tolerancia a herbicidas basados en glifosato, lo que facilita un control más efectivo de plagas y malezas, optimizando así las prácticas agrícolas.
Una segunda resolución valida otra combinación de eventos genéticos (MON-87427-7 × MON-948Ø4-4 × MON-ØØ6Ø3-6) que también incorpora la característica de baja estatura, brindando mayor adaptabilidad en el manejo agronómico. Esta variedad complementa la anterior al incluir también tolerancia a herbicidas con glifosato, una herramienta esencial para la gestión de malezas en sistemas de producción intensivos.
El cultivo de maíz en Argentina es de gran relevancia económica y social. Con una superficie de siembra que promedia los 10 millones de hectáreas por campaña y una producción proyectada de alrededor de 52 millones de toneladas para el ciclo 2024/2025, este cereal es un pilar de la canasta exportadora argentina. Los principales mercados para el maíz argentino incluyen países sudamericanos como Brasil y Perú, así como importantes destinos internacionales como Estados Unidos, España, Corea del Norte, Vietnam y varias naciones africanas, entre ellas Argelia.
Esta medida del gobierno argentino no solo representa un avance tecnológico para el sector agrícola, sino que también reafirma el compromiso del país con el desarrollo de soluciones innovadoras que promuevan la sostenibilidad y la competitividad en la producción de alimentos. La incorporación de estos nuevos eventos genéticos proporcionará a los agricultores herramientas esenciales para aumentar la productividad y asegurar una mayor eficiencia en sus cosechas, beneficiando tanto el mercado nacional como el internacional.