Un descubrimiento significativo emerge del ámbito de la investigación agrícola: una variedad de tomate, desarrollada hace tres décadas, ha demostrado una notable fortaleza contra el agresivo virus rugoso marrón del tomate (ToBRFV). Esta revelación, impulsada por científicos del Servicio de Investigación Agrícola (ARS) del Departamento de Agricultura de EE. UU. (USDA) y sus colaboradores universitarios, representa una esperanza tangible para los agricultores y la economía global del tomate, que enfrentan la amenaza de pérdidas económicas multimillonarias a causa de esta plaga emergente.
El ToBRFV es una patología viral que ataca a tomates, pimientos y cultivos afines, provocando deformaciones en las hojas y alteraciones cromáticas en los frutos, lo que incide directamente en la disminución de los rendimientos. Su propagación es alarmantemente sencilla, principalmente a través de semillas contaminadas o por el contacto con equipos, superficies o indumentaria infectados. La prevención, mediante una higiene rigurosa y la desinfección de los entornos de cultivo, es una medida esencial, pero la clave a largo plazo reside en la incorporación de resistencia genética.
El patólogo vegetal Kai Ling, miembro del equipo del ARS en Charleston, Carolina del Sur, subraya la importancia crítica de identificar y desarrollar nuevas fuentes de resistencia genética. Para él, aunque las prácticas preventivas son fundamentales, la adopción de variedades con genes de resistencia constituye la estrategia primordial para contrarrestar los tobamovirus. En un estudio reciente, publicado en la revista Plant Biotechnology Journal, Ling y su equipo validaron la resistencia al ToBRFV de la línea de tomate NN, que incorpora un gen N del tabaco. Esta línea fue desarrollada originariamente en la década de 1990 por la genetista molecular de plantas Barbara Baker y su equipo en California, con el objetivo de conferir resistencia al virus del mosaico del tabaco (TMV).
No obstante, la investigación de Ling y sus colaboradores reveló una particularidad crucial: la resistencia de la línea NN al ToBRFV es efectiva a temperaturas de 22 °C (71,6 °F), pero disminuye notablemente al elevarse la temperatura a 30 °C (86 °F). Esta característica es común en diversos genes de resistencia, incluida la resistencia al TMV mediada por el gen N. Ling enfatiza la necesidad de profundizar en la comprensión del impacto de la temperatura en la expresión de esta resistencia, dado su papel determinante en la interacción entre el huésped y el patógeno. Los resultados de este estudio no solo brindan una herramienta invaluable para los productores de tomate, sino que también abren nuevas avenidas para la creación de variedades de tomate con una resistencia duradera y efectiva frente al ToBRFV, asegurando así la sostenibilidad de este cultivo esencial.
Este trabajo de investigación es un testimonio del esfuerzo colaborativo y la visión a largo plazo en la ciencia agrícola, revalorizando un descubrimiento de hace 30 años y adaptándolo a los desafíos fitosanitarios actuales. La aplicación de estos hallazgos promete fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro de tomate y salvaguardar la producción global de este alimento tan apreciado. La identificación de variedades resistentes es un hito esencial en la lucha contra las enfermedades de los cultivos, garantizando la viabilidad de la agricultura y la disponibilidad de alimentos.