La pérdida de audición en la tercera edad, conocida como presbiacusia, es una realidad que desconecta a un gran número de personas mayores de su entorno social y familiar. Aunque a menudo pasa desapercibida, esta condición afecta drásticamente la calidad de vida, llevando al aislamiento, la soledad y el deterioro cognitivo. La Confederación Española de Personas Sordas (FIAPAS) subraya la urgencia de abordar esta problemática, promoviendo la detección temprana, el acceso a prótesis auditivas y la implementación de políticas públicas que aseguren la inclusión de este colectivo.
Impacto de la Disminución Auditiva en la Vida Diaria de los Mayores
En octubre de 2025, la Confederación Española de Personas Sordas (FIAPAS) lanzó una iniciativa crucial para visibilizar el profundo impacto de la pérdida auditiva en los adultos mayores. Este problema, que a menudo se subestima, se manifiesta inicialmente en situaciones cotidianas: las conversaciones familiares se vuelven un desafío, las reuniones con amigos pierden su encanto, la interacción con los nietos se dificulta y actividades recreativas como el cine o el teatro dejan de ser disfrutables. Este aislamiento progresivo marca el inicio de una espiral que puede llevar a consecuencias más graves.
La presbiacusia, el término médico para la sordera relacionada con el envejecimiento del sistema auditivo, afecta aproximadamente al 30% de las personas entre 65 y 70 años, y este porcentaje se dispara hasta el 80% en mayores de 75 años. Lo que agrava esta situación es que factores modernos, como la contaminación acústica y los estilos de vida actuales, están adelantando su aparición, observándose casos en individuos de tan solo 50 años, según informes de la Sociedad Española de Otorrinolaringología. A pesar de estas alarmantes cifras, la presbiacusia sigue siendo una “realidad invisibilizada” que clama por una atención inmediata y efectiva.
Un estudio de la Encuesta de Discapacidad, Autonomía Personal y Situaciones de Dependencia del INE (2020) revela que el 75% de las personas con discapacidad auditiva tienen 65 años o más, una proporción que pone de manifiesto la magnitud de este colectivo. Sin embargo, su situación permanece en gran medida oculta a los ojos de la sociedad y los legisladores. Araceli Luque, una psicóloga jubilada de 79 años, es un ejemplo elocuente del poder transformador de las prótesis auditivas. Para ella, estos dispositivos no solo fueron “imprescindibles” para mantener su vida laboral y social, sino que literalmente “le cambiaron la vida”, permitiéndole conservar su autonomía y seguir disfrutando de actividades como viajar, ir al teatro o al cine.
Las consecuencias de una pérdida auditiva no tratada van más allá de la dificultad para escuchar. El aislamiento social, la soledad profunda y un acelerado deterioro cognitivo son resultados frecuentes de la falta de información, la disminución de la motivación para interactuar y las barreras de comunicación. Sin embargo, la evidencia científica muestra que la detección y el tratamiento tempranos, junto con el acceso a productos de apoyo adecuados y medidas de accesibilidad auditiva, pueden mejorar significativamente el estado cognitivo (memoria, atención, lenguaje) y emocional de los afectados.
Ante esta realidad, FIAPAS insta a que las políticas públicas incorporen el binomio “audición-mayores” como un pilar fundamental en los protocolos de prevención y atención a este grupo de edad. El impacto de la pérdida auditiva en el deterioro cognitivo, la movilidad, el bienestar emocional y la vida autónoma exige una respuesta integral. Por ello, en 2025, FIAPAS lanzará la Red de Personas Mayores con Sordera, una iniciativa dedicada a fomentar la participación activa y la defensa de los derechos de este colectivo vulnerable.
Reconectar Vidas: La Urgencia de Escuchar a Nuestros Mayores
La problemática de la pérdida auditiva en las personas mayores nos invita a reflexionar sobre la importancia de la inclusión y la calidad de vida en todas las etapas de la existencia. Es un recordatorio de que la salud no se limita a la ausencia de enfermedades físicas, sino que abarca también el bienestar emocional, social y cognitivo. Debemos ser más conscientes de los primeros signos de presbiacusia en nuestros seres queridos y fomentar la búsqueda de ayuda profesional. La tecnología auditiva ha avanzado enormemente, ofreciendo soluciones que pueden transformar vidas y permitir que nuestros mayores sigan siendo miembros activos y conectados de la sociedad. Invertir en la detección temprana y en el acceso a soluciones auditivas no es solo una cuestión de salud, sino un imperativo ético para asegurar que nadie sea silenciado o apartado del mundo que le rodea.