En un contexto de creciente preocupación global por el cambio climático, el sector agrícola emerge con un doble rol: fuente de emisiones y, a su vez, posible artífice de soluciones significativas. Una perspectiva innovadora para la producción de alimentos se ha presentado a través de un estudio que plantea el concepto de la agricultura con un balance de carbono positivo, donde la capacidad de los suelos para retener carbono atmosférico supera las emisiones generadas por las actividades agrarias. Este enfoque no solo busca mitigar el impacto ambiental, sino también fomentar la eficiencia y la resiliencia en las explotaciones.
El Dr. David Rourke, cuya trayectoria combina la práctica agrícola con la investigación académica, ha sido pionero en este campo. Su trabajo doctoral, centrado en las vastas extensiones de las Grandes Llanuras de Norteamérica, subraya cómo la agricultura, lejos de ser un mero emisor, puede transformarse en un sumidero de carbono. Este modelo, denominado “emisiones netas positivas de carbono” (NP), propone que los cultivadores de granos tienen la capacidad única de ir más allá del “cero neto” al activamente retirar dióxido de carbono de la atmósfera y fijarlo en el suelo, mejorando simultáneamente la productividad de la tierra.
La elección de las Grandes Llanuras como foco de su investigación no es casual. Esta región semiárida, que abarca el oeste de Canadá y las llanuras occidentales de Estados Unidos, presenta desafíos hídricos distintivos. Rourke destaca que las prácticas de manejo que prosperan en áreas más húmedas del este de Norteamérica, con precipitaciones significativamente mayores, no son directamente aplicables a las condiciones de las Grandes Llanuras, donde las lluvias anuales son escasas. Su experiencia personal como agricultor en esta zona le ha proporcionado una comprensión profunda de la necesidad de sistemas de producción adaptados a condiciones climáticas variables, como la labranza cero, que él mismo implementa desde 1980 para optimizar el uso del agua y los fertilizantes, y combatir la erosión del suelo.
El enfoque metodológico del Dr. Rourke se basó en entrevistas cualitativas con dieciséis agricultores e investigadores, quienes compartían una visión progresista sobre el cambio climático antropogénico y estaban activamente involucrados en la implementación de prácticas NP. A diferencia de un estudio de Alberta en 2019 que indicaba una baja aceptación del cambio climático entre los agricultores, la selección de Rourke se centró en aquellos innovadores que ya buscaban soluciones. Su doctorado, cursado en línea durante la pandemia de COVID-19, facilitó la interacción y el estudio de estas experiencias pioneras, permitiéndole identificar y caracterizar la efectividad de las mejores prácticas de gestión (MPG) que se promueven para combatir el calentamiento global. Su índice de adopción BERT/E le permitió evaluar la robustez de estas prácticas, subrayando su compromiso con la ciencia y la innovación en el ámbito agrícola.
La motivación de Rourke para este trabajo trasciende lo profesional, arraigándose en su deseo de legar un mundo mejor a sus nietos. Reflexiona sobre la fortuna de su propia vida y la responsabilidad de las generaciones actuales de corregir las externalidades negativas generadas por sociedades dependientes de combustibles fósiles. Citando al Papa Francisco, enfatiza la urgencia de asumir la responsabilidad del cambio climático ahora, sin transferir el problema a futuras generaciones. Esta convicción personal impulsa su búsqueda de soluciones prácticas y rentables que beneficien tanto a los agricultores como a la sociedad y al entorno natural.
El Dr. Rourke ha identificado la importancia de un lenguaje que resuene con los agricultores, distinguiendo entre “MPG sin arrepentimiento” (que aumentan la rentabilidad y la resiliencia), “MPG neutrales” y “MPG de sacrificio” o “callejón sin salida”. Su experiencia como productor le permite comunicarse eficazmente sobre estas prácticas, entendiendo que la adopción de nuevas estrategias depende de su beneficio tangible para las explotaciones. Reconoce la resistencia de algunos al concepto de cambio climático antropogénico y aboga por encontrar puntos de convergencia en las MPG que sean mutuamente beneficiosas para el agricultor y el medio ambiente, considerando su investigación como un paso crucial hacia ese objetivo.
De cara al futuro, el Dr. Rourke busca activamente oportunidades para difundir sus hallazgos y catalizar el cambio. Ha compartido su investigación con formuladores de políticas agrícolas, organizaciones no gubernamentales y asociaciones agrícolas. Además, está comprometido con un programa de investigación de campo cuantitativa centrado en la salud del suelo, alternativas biológicas al nitrógeno y la implementación de la labranza cero en cultivos específicos. Un hito importante será su visita de campo en Minto, Manitoba, programada para el 29 de julio de 2025. Asimismo, está impulsando la creación de una Red de Granjas NP y una Comunidad de Práctica NP. Estas iniciativas buscan establecer centros de investigación e intercambio de información, facilitando la conexión con empresas que, bajo la Iniciativa de Objetivos Basados en la Ciencia (SBTi), persiguen la neutralidad de carbono en sus cadenas de suministro. El objetivo final es identificar brechas y soluciones, e implementar nuevas MPG sin arrepentimiento que impulsen una agricultura más sostenible y rentable.