En un contexto global donde la demanda de alternativas proteicas sostenibles se intensifica, los científicos del Centro Fraunhofer para Procesos Químicos y Biotecnológicos (CBP) en Alemania han logrado un avance significativo. Han desarrollado una metodología innovadora para extraer proteínas de la colza, un cultivo subutilizado, obteniendo un concentrado de alta calidad. Este hallazgo abre nuevas vías para la producción de alimentos basados en plantas y piensos para el ganado, marcando un hito hacia una cadena alimentaria más autosuficiente y con menor huella de carbono.
La inclinación de los consumidores hacia dietas basadas en plantas, motivada por preocupaciones sobre el bienestar animal, la protección del entorno natural y la salud, ha impulsado la búsqueda de nuevas fuentes de proteínas. Tradicionalmente, productos a base de soja, guisantes o incluso algas han llenado este nicho. Sin embargo, la colza, conocida principalmente por su aceite, ha revelado su potencial proteico gracias a la investigación del Fraunhofer CBP.
El desafío principal con la colza residía en que los métodos convencionales de extracción de aceite a altas temperaturas desnaturalizaban sus proteínas, haciéndolas menos útiles para el consumo directo. No obstante, el innovador proceso EthaNa (extracción nativa etanólica) ha superado este obstáculo. Operando a temperaturas moderadas y presión atmosférica normal, este método preserva la integridad estructural de las proteínas de colza. Este avance es crucial, ya que permite que la colza, que posee una composición proteica similar a la de la leche, sea apta para una amplia gama de aplicaciones alimentarias.
Un aspecto distintivo del proceso EthaNa es su capacidad para separar de manera eficiente los granos de colza descascarillados, ricos en aceite y proteínas, de las cáscaras. Esto es vital, ya que las cáscaras contienen fibras y compuestos amargos que podrían comprometer la calidad del concentrado proteico. Al evitar la inclusión de estas sustancias, el concentrado resultante no solo es de mayor calidad, sino que también elimina la necesidad de depender de harinas de soja importadas, cuya producción a menudo está ligada a la deforestación en Sudamérica.
El concentrado de colza obtenido a través del proceso EthaNa ha demostrado ser altamente versátil. En pruebas recientes, se utilizó con éxito en la elaboración de pastas y hamburguesas vegetales, mostrando una excelente consistencia y una agradable experiencia sensorial. Además, los análisis revelaron un perfil de aminoácidos esenciales superior no solo al de la harina de colza tradicional, sino incluso al de la proteína de soja. Esta riqueza nutricional lo convierte en un ingrediente prometedor para formulaciones alimentarias innovadoras.
Más allá del consumo humano, el concentrado proteico de colza representa una alternativa sobresaliente para la nutrición animal. Su contenido proteico, superior al 50%, rivaliza con la harina de extracción de soja, superando con creces el 40% de la harina de colza convencional. Los ensayos de alimentación en aves de corral, específicamente pollitos de engorde, demostraron un crecimiento significativo, con un aumento de peso de 43 a 1000 gramos en solo 21 días. La adición de la enzima fitasa mejoró aún más la digestibilidad de estas proteínas, haciendo que los fosfatos y otros nutrientes sean más biodisponibles.
La metodología EthaNa no solo maximiza el valor de la colza al producir aceite refinado y concentrado proteico, sino que también genera subproductos valiosos como cáscaras para materiales aislantes. La recuperación de compuestos como glucosinolatos y ácido sinapínico de los extractos etanólicos añade un valor económico adicional, ya que estos pueden ser utilizados en productos fitosanitarios, suplementos o en la industria cosmética. Este enfoque integral no solo refuerza la autonomía alimentaria regional, sino que también contribuye a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, consolidando un sistema alimentario más sostenible y rentable.