La dehesa, un ecosistema emblemático de España, se encuentra en una encrucijada. Los ganaderos que la habitan enfrentan un panorama complejo, donde la resiliencia natural de este entorno choca con realidades económicas, normativas y ambientales cada vez más exigentes. Desde la fluctuación de los precios de la carne, que rara vez cubren los costos de producción, hasta una carga burocrática abrumadora y la escasez creciente de recursos hídricos, la continuidad de la ganadería extensiva está en riesgo. Sin embargo, no se trata solo de lamentar la situación, sino de proponer soluciones innovadoras y pragmáticas que permitan a la dehesa no solo sobrevivir, sino prosperar, reconociendo su papel fundamental en la conservación del paisaje, la biodiversidad y la lucha contra el cambio climático.
Este productor, arraigado en la dehesa extremeña, defiende la urgencia de implementar medidas que reformen el sistema actual. Sus planteamientos se centran en la necesidad de contratos justos con indexación de costos, una Política Agraria Común (PAC) que valore los servicios ecosistémicos de la dehesa, una simplificación administrativa radical, una gestión integrada de la sanidad animal y la fauna salvaje, y un plan ambicioso de microinfraestructuras hídricas. Además, subraya la importancia de capturar el valor diferencial de la carne de dehesa en los mercados y de incentivar el relevo generacional, para que este legado cultural y ambiental no se pierda. La visión es clara: la dehesa es una solución vital para España, y sus ganaderos deben ser vistos como aliados esenciales en este desafío.
Desafíos Económicos y Burocráticos en la Ganadería Extensiva
La producción de carne en la dehesa enfrenta presiones significativas debido a un sistema de precios que a menudo no cubre los costos operativos. Los gastos en combustible, piensos suplementarios, servicios veterinarios y seguros están en constante aumento, mientras que el precio de venta de la carne en origen se mantiene estancado. Esta disparidad económica genera una situación insostenible para los ganaderos, quienes, a pesar de las leyes existentes que exigen contratos que cubran los costos efectivos, se ven obligados a asumir la mayor parte del riesgo. La burocracia excesiva agrava esta situación, con trámites complejos, múltiples ventanillas y controles redundantes que restan tiempo valioso a la gestión del campo y desincentivan a las nuevas generaciones de agricultores.
Para abordar estos problemas, se propone la implementación de contratos con indexación automática a los costos de producción, incluyendo forraje, energía y mano de obra. Es crucial establecer un observatorio de precios con datos vinculantes, no meramente orientativos, y aplicar sanciones a quienes paguen por debajo del costo real. La transparencia es clave, por lo que se sugiere una auditoría muestral de costos de producción por tipo de explotación. En cuanto a la burocracia, se aboga por una ventanilla única comarcal, tanto presencial como digital, y una inspección unificada con actas compartidas entre administraciones. La propuesta incluye el principio de “por cada nuevo requisito, eliminar dos”, y controles basados en el riesgo, premiando a quienes cumplen consistentemente y brindando seguimiento a quienes incumplen. Finalmente, la disponibilidad de trámites móviles con cobertura rural garantizada es fundamental para evitar interrupciones en la actividad ganadera.
Sostenibilidad Ambiental y Relevo Generacional: Pilares para el Futuro de la Dehesa
La dehesa, un ecosistema con un alto valor en biodiversidad, sumidero de carbono y prevención de incendios, lucha por el reconocimiento adecuado dentro de la Política Agraria Común (PAC). Los actuales ecorregímenes son percibidos como demasiado enfocados en el papeleo y poco adaptados a la realidad de los pastos arbolados, lo que dificulta la valoración real de los servicios ecosistémicos que ofrece. La sanidad animal, especialmente frente a enfermedades como la tuberculosis bovina, se complica por la presencia de reservorios silvestres incontrolados. Además, el desequilibrio poblacional de la fauna salvaje y la creciente escasez de agua son desafíos ambientales críticos que amenazan la viabilidad de la dehesa. Sin un relevo generacional, el futuro de este paisaje y su modelo productivo se ve seriamente comprometido.
Para asegurar la sostenibilidad ambiental, se propone adaptar los ecorregímenes a la lógica de los pastos arbolados, premiando resultados medibles como la regeneración del encinar y la cobertura herbácea viva, en lugar de prácticas burocráticas. Es esencial un plan único de sanidad que integre agricultura y medio ambiente, con control real de la fauna reservorio, mejora de la bioseguridad en puntos de agua, y compra y distribución gratuita de vacunas estratégicas. En cuanto a la fauna salvaje, se necesitan planes comarcales de densidad y ayudas para cerramientos selectivos. La gestión del agua requiere un plan de microinfraestructuras con tramitación exprés y cofinanciación pública. El manejo del pasto debe ser apoyado con ayudas al pastoreo dirigido para la prevención de incendios y seguros adaptados a la ganadería extensiva. Finalmente, para el relevo generacional, se plantean bonificaciones en la cuota de autónomos, un banco de tierras público, créditos blandos y formación práctica de campo, reconociendo a los ganaderos como parte fundamental de la solución para enfrentar el cambio climático y el abandono rural.