La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha emitido una contundente advertencia sobre el estado crítico de los suelos a nivel mundial. Su reciente publicación, "El estado de la alimentación y la agricultura 2025", revela una situación alarmante: aproximadamente 1700 millones de individuos residen en áreas donde el rendimiento de los cultivos está en declive continuo debido a la degradación de la tierra, producto de las actividades humanas.
El informe subraya que esta problemática abarca todos los continentes, siendo especialmente severa en regiones áridas y semiáridas de África, Asia y América Latina. En estas zonas, prácticas como la agricultura intensiva, el pastoreo excesivo y la deforestación intensifican la erosión y la pérdida de nutrientes, creando un ciclo perjudicial que reduce la productividad y exacerba la vulnerabilidad social. La FAO enfatiza que la recuperación de los suelos no solo es viable, sino también económicamente beneficiosa, con un retorno de hasta siete dólares por cada dólar invertido en restauración, a través de la adopción de la agricultura de conservación, la reforestación y la gestión hídrica sostenible.
Qu Dongyu, director general de la FAO, ha hecho un llamado global a la acción, destacando la importancia de proteger los suelos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y asegurar la seguridad alimentaria frente al cambio climático. La organización advierte que, de no tomarse medidas inmediatas, la degradación del suelo podría disminuir la producción mundial de alimentos en un 10% para el año 2050, afectando desproporcionadamente a las poblaciones más empobrecidas. La FAO exhorta a la colaboración entre gobiernos, empresas y agricultores para impulsar una transición hacia sistemas agrícolas regenerativos que recuperen la productividad y salvaguarden el capital natural del planeta.