Una maleza altamente invasora y preocupante, el amaranto Palmer, ha hecho su aparición en campos de cultivo de maíz en Navarra, España. Este descubrimiento marca un hito alarmante para la agricultura local, dado que esta planta ya ha causado estragos en otras regiones del mundo, particularmente en Estados Unidos, donde es conocida por su capacidad de desarrollar resistencia a múltiples tipos de herbicidas. La presencia de esta maleza representa un desafío significativo para la rentabilidad de la producción de maíz, exigiendo a los agricultores la implementación de estrategias de control más rigurosas y sostenibles.
El Instituto Navarro de Tecnología e Infraestructuras Agroalimentarias (INTIA) fue la entidad encargada de confirmar la primera aparición de Amaranthus palmeri en la región de Buñuel, situada en la Ribera de Navarra. Esta especie, que se ha propagado a lo largo de los márgenes de las carreteras en el noreste español, ha sido una fuente constante de problemas para los cultivos de primavera, como el maíz, en zonas como Cataluña, Aragón y Extremadura desde 2019. Su notoriedad global se debe a su naturaleza problemática y a los importantes daños económicos que provoca en el sector agrícola.
El principal problema con el amaranto Palmer radica en su sorprendente adaptabilidad y su rápida evolución. Esta planta desarrolla poblaciones resistentes a diversos modos de acción de los herbicidas. Esto incluye al glifosato, uno de los herbicidas más empleados a nivel mundial, y la mesotriona, un componente común en el cultivo de maíz en España. Además, algunas de las poblaciones ya presentes en el noreste de la península han mostrado resistencia a herbicidas que inhiben la enzima acetolactato sintasa, como el nicosulfurón, otro ingrediente activo crucial para el control de malezas en post-emergencia en el maíz.
Ante esta situación, el Centro de Sanidad Vegetal y Certificación de Aragón ha emitido una recomendación urgente a los agricultores. Se les insta a monitorear de cerca sus campos de maíz y las zonas adyacentes a los caminos, especialmente en las comarcas de Cinco Villas y Campo de Borja en Zaragoza, por su proximidad al foco de infestación en Navarra. Es fundamental que los productores eliminen la mayor cantidad posible de malezas para prevenir la dispersión de semillas, que podría comprometer las cosechas futuras. Además, es crucial limpiar las cosechadoras después de su uso en campos infestados, ya que este equipo es uno de los principales vectores de propagación de esta maleza.
Una investigación del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón ha revelado la gravedad del problema: una densidad de 40 plantas de amaranto Palmer por metro cuadrado podría hacer que la producción de maíz sea completamente inviable económicamente. El control efectivo de esta maleza con los herbicidas actuales es complicado e inconsistente, principalmente debido a la germinación irregular de la especie, lo que permite el surgimiento de nuevas plántulas después de cada tratamiento. Aunque el C-metolaclor y la mesotriona mostraron ser el tratamiento pre-emergente más eficaz, el primero ya no está disponible en la Unión Europea, limitando aún más las opciones de los agricultores.
La aparición y rápida expansión del amaranto Palmer resistente a herbicidas en los campos de maíz españoles exige una respuesta agrícola contundente y coordinada. La amenaza de esta maleza invasora no solo pone en jaque la viabilidad económica de las cosechas de maíz, sino que también subraya la necesidad de investigar nuevas soluciones biotecnológicas y prácticas de manejo sostenible para proteger la productividad agrícola. La colaboración entre instituciones, científicos y agricultores será clave para mitigar el impacto de esta plaga y asegurar la resiliencia del sector frente a desafíos futuros.