Los Retos Laborales de la Sensibilidad Química Múltiple y la Electrohipersensibilidad
Las personas que sufren de Sensibilidad Química Múltiple (SQM) y Electrohipersensibilidad (EHS) se enfrentan a significativas dificultades en su vida diaria, especialmente en el entorno laboral. Estas condiciones, consideradas enfermedades ambientales, generan una intolerancia a sustancias químicas comunes y campos electromagnéticos, respectivamente, lo que convierte a los espacios de trabajo tradicionales en lugares potencialmente perjudiciales para su salud. Para abordar esta problemática, se ha desarrollado una guía que propone soluciones y pautas para adaptar los ambientes laborales, permitiendo así la plena participación de quienes padecen estas patologías.
La presidenta de la Coalición Nacional de Fibromialgia, Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), Sensibilidad Química Múltiple y Electrohipersensibilidad (CONFESQ), María López, subraya que tanto la SQM como la EHS presentan "barreras invisibles". A diferencia de obstáculos físicos evidentes, como escaleras para una persona en silla de ruedas, los desencadenantes de estas enfermedades, como productos de limpieza o perfumes, pueden provocar síntomas graves como dolores de cabeza, mareos, problemas cognitivos o respiratorios. López ilustra esta situación con ejemplos donde la exposición a ambientes contaminados puede llevar a convulsiones o dificultades para respirar en personas con SQM.
En el caso de la EHS, los síntomas se manifiestan al exponerse a campos electromagnéticos de baja intensidad, emitidos por dispositivos como routers wifi o antenas. Estos incluyen fatiga, problemas de concentración y alteraciones del sueño. A pesar de la severidad de estas condiciones, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún no las reconoce con códigos específicos en su Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), lo que, según CONFESQ, dificulta su diagnóstico y tratamiento adecuado. En España, aunque la SQM está reconocida como patología, la EHS se considera un síntoma, a pesar de que la experiencia de los afectados sugiere que es una patología completa.
La incomprensión y el estigma social son barreras adicionales para quienes viven con SQM y EHS. María López destaca la importancia de que existan "orientaciones claras" para la adaptación de los puestos de trabajo, no solo para facilitar el teletrabajo, sino para permitir que estas personas se integren plenamente en el entorno laboral. Un estudio de CONFESQ reveló que solo el 30% de los encuestados había solicitado medidas de adaptación, y de estos, el 70% no vio sus peticiones implementadas, lo que resulta en que el 59% se siente incomprendido y el 33% estigmatizado. En total, el 72% de las personas con SQM y EHS se sienten excluidas de la sociedad.
Con el fin de mitigar estos problemas, CONFESQ presentó el "Libro Verde", una guía financiada por la Fundación ONCE y desarrollada en colaboración con la Confederación Española de Personas con Discapacidad Física y Orgánica (Cocemfe). Este documento analiza la situación laboral de los pacientes y propone soluciones, incluyendo cambios legislativos y de prevención de riesgos. El objetivo es llegar a asociaciones empresariales, sindicatos y administraciones públicas para fomentar la implementación de medidas de adaptación, ya sean totales o parciales, en los puestos de trabajo.
López señala que, gracias a la normativa post-COVID, las empresas tienen la obligación de mantener un aire limpio, lo que cubriría el 85% de las adaptaciones necesarias para las personas con SQM. Las medidas adicionales incluyen el uso de productos de limpieza sin perfume, ecológicos, la eliminación de ambientadores y que los compañeros eviten el uso de perfumes. Para la electrohipersensibilidad, la solución a menudo implica reducir la intensidad y proximidad a las fuentes, como la sustitución de redes wifi por conexiones cableadas. Estas adaptaciones, aunque parezcan simples, son cruciales para mejorar la calidad de vida de los afectados.
Las personas con SQM y EHS llevan vidas "muy difíciles", haciendo "lo que pueden" para sobrellevar sus condiciones. Actividades cotidianas, como el regreso de los niños del colegio, requieren precauciones especiales, como el cambio de ropa inmediato y su almacenamiento en bolsas herméticas, para evitar la contaminación del hogar. La vida social también se ve afectada, ya que la falta de empatía de quienes no comprenden la enfermedad puede llevar a situaciones incómodas o de aislamiento. López enfatiza que pedir a alguien que evite el perfume es similar a pedir a un diabético que no coma dulces: es una necesidad para la salud y el bienestar. La iniciativa de CONFESQ busca distribuir el Libro Verde a centros de valoración de discapacidad y a las distintas administraciones para promover una mayor inclusión y comprensión de estas patologías.