Los gusanos de la raíz del maíz, una plaga agrícola que causa miles de millones de dólares en pérdidas anuales, están desarrollando una resistencia preocupante. Este fenómeno debilita incluso las innovaciones biotecnológicas más recientes, según un estudio publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
La investigación, liderada por entomólogos de la Universidad de Arizona, analizó datos de campo recopilados durante las últimas dos décadas en 12 estudios previos, evaluando millones de gusanos de la raíz en el Cinturón del Maíz. Los hallazgos indican que la resistencia desarrollada en el campo al Bacillus thuringiensis (Bt) está mermando la eficacia del maíz que utiliza la combinación de Bt y ARN de interferencia (ARNi), una nueva tecnología que interrumpe las instrucciones genéticas de los gusanos. Bruce Tabashnik, autor principal del estudio, enfatiza que estos resultados se basan en datos reales de campo, no de laboratorio, y provienen de investigaciones universitarias e industriales en varios estados. Los gusanos de la raíz del maíz son considerados una plaga de mil millones de dólares debido a las pérdidas significativas que causan y los costos asociados a su control, afectando directamente la producción del cultivo más valioso de Estados Unidos.
Históricamente, los cultivos transgénicos, como el maíz Bt, han sido una herramienta crucial para controlar estas plagas, reduciendo la dependencia de insecticidas nocivos. Sin embargo, el éxito inicial del maíz Bt llevó a una dependencia excesiva por parte de los agricultores, quienes lo plantaban año tras año. Esta práctica provocó una selección darwiniana, donde los gusanos genéticamente menos susceptibles sobrevivieron y transmitieron su resistencia a generaciones futuras. Las empresas de semillas intentaron contrarrestar esto con la estrategia de la \"pirámide\", combinando dos proteínas Bt, pero los gusanos desarrollaron resistencia a ambas. En 2022, se introdujo el ARNi como una nueva línea de defensa, silenciando genes específicos de la plaga. Aunque el ARNi es más lento que el Bt y se concibió para usarse en combinación con este, el estudio revela que la resistencia preexistente al Bt ya ha comprometido la eficacia de esta nueva tecnología, incluso antes de su plena implementación.
Esta situación subraya la urgencia de adoptar enfoques de manejo de plagas más holísticos. Los investigadores sugieren la implementación de estrategias integradas, que incluyan prácticas agrícolas tradicionales como la rotación de cultivos, así como la plantación de \"refugios\" de maíz convencional junto a los cultivos transgénicos. Estas medidas buscan permitir la supervivencia de plagas susceptibles y, así, retardar la aparición de resistencia. La evolución de las plagas no se detiene, y la efectividad de las soluciones biotecnológicas actuales está en riesgo si no se diversifican las estrategias de control. Es fundamental reconocer que no existe una solución única y que la adaptabilidad de las plagas exige una gestión constante y multifacética para proteger la seguridad alimentaria global.