Brasil está a la vanguardia de una transformación agrícola global, con un crecimiento notable en el uso de biopreparados para la protección de cultivos. A pesar de que los productos biológicos representan solo una pequeña fracción del volumen total de uso en comparación con los agroquímicos, el avance es constante y prometedor. Esta tendencia se atribuye, en gran parte, a las innovaciones en la inoculación microbiana, que ofrecen una alternativa sostenible y económicamente viable a los fertilizantes tradicionales.
La Dra. Mariângela Hungria da Cunha, una eminente científica del departamento de soja de la empresa de investigación agrícola brasileña Embrapa y galardonada con el Premio Mundial de la Alimentación 2025, ha sido una figura clave en esta revolución. Desde sus inicios en agronomía, la Dra. Hungria da Cunha se centró en la biología y los procesos microbianos, especialmente en la fijación biológica de nitrógeno, buscando reducir la dependencia de los fertilizantes químicos.
La visión de la Dra. Hungria da Cunha se materializó a partir de 1991, cuando la inoculación anual de soja comenzó a ganar tracción. Inicialmente, los agricultores dudaban sobre la necesidad de aplicar bacterias fijadoras de nitrógeno anualmente. Sin embargo, su investigación demostró que la inoculación constante de soja con estas bacterias incrementaba la producción en un promedio del 8%. Este éxito incentivó a los productores a buscar soluciones similares para otros cultivos, como el maíz y el trigo.
Este impulso llevó al descubrimiento de Azospirillum brasilense, una bacteria que, aunque menos eficiente en la fijación de nitrógeno, promueve un crecimiento radicular significativo mediante la producción de fitohormonas. La combinación de Bradyrhizobium y Azospirillum, conocida como coinoculación de soja, se convirtió en un hito en la investigación de la Dra. Hungria da Cunha. Su objetivo final es extender esta tecnología a la recuperación de pasturas degradadas en Brasil, con resultados iniciales altamente positivos.
Los datos son elocuentes: Brasil es el líder global en el uso de inóculos. Aproximadamente el 85% de las áreas de siembra de soja utilizan Bradyrhizobium o una combinación de Bradyrhizobium y Azospirillum. Esta práctica ha generado ahorros significativos para los agricultores; solo en la última campaña de soja, se estima un ahorro de 25 mil millones de dólares que de otro modo se habrían gastado en fertilizantes químicos.
La aplicación de inóculos ha trascendido la soja. En la actualidad, más del 40% de la superficie cultivada con maíz de invierno en Brasil se beneficia de esta tecnología. Existen soluciones microbianas para más de 80 especies de plantas, con el desafío de hacerlas accesibles a todos los agricultores, grandes y pequeños. Aunque la adopción por parte de los pequeños productores aún es limitada, los beneficios económicos y ambientales de estas prácticas son innegables.
La Dra. Mariângela Hungria da Cunha y su equipo han transformado el panorama agrícola brasileño. Su dedicación a la investigación microbiana ha permitido no solo aumentar la productividad y reducir los costos de producción, sino también fomentar prácticas agrícolas más amigables con el medio ambiente, cimentando el liderazgo de Brasil en el ámbito de los biopreparados y sentando las bases para una agricultura global más eficiente y sostenible.