Una nueva investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad Edith Cowan (ECU) ha revelado una técnica prometedora para prolongar la frescura de los mangos. El estudio, encabezado por el Dr. Mekhala Vithana y publicado en la revista Plant Growth Regulation, demuestra que un simple tratamiento con agua ozonizada puede extender la vida útil de esta popular fruta tropical en almacenamiento refrigerado, ofreciendo beneficios significativos para la cadena de suministro agrícola.
El consumo global de frutas y verduras ha experimentado un notable incremento en los últimos años, lo que ha impulsado un aumento en la producción de mangos. Sin embargo, una considerable proporción de esta producción se pierde debido a la rápida maduración y alta perecibilidad de la fruta. Se estima que en Australia, aproximadamente el 20% del total de mangos producidos se desecha o desperdicia, siendo los productos hortícolas responsables de cerca del 50% del desperdicio alimentario general en el país. Ante esta problemática, la búsqueda de soluciones innovadoras y sostenibles para minimizar las pérdidas poscosecha se ha vuelto imperativa.
Tradicionalmente, los mangos se recolectan en una etapa de madurez verde y se almacenan a una temperatura de 13 °C por un máximo de 14 días. No obstante, esta temperatura no es lo suficientemente baja para un almacenamiento prolongado sin comprometer la calidad. Dado que el mango es una fruta tropical, su almacenamiento por debajo de los 12,5 °C lo hace altamente susceptible al daño por frío, un trastorno fisiológico que afecta la piel de la fruta, disminuye su valor comercial y contribuye al desperdicio. Esta sensibilidad al frío ha sido una barrera clave para aprovechar al máximo las tecnologías de refrigeración en la prolongación de la vida útil del mango.
El estudio de la ECU se centró en la variedad Kensington Pride, una de las más cultivadas en Australia. Los investigadores aplicaron la técnica de ozonización acuosa, sumergiendo los mangos en agua ozonizada durante 10 minutos antes de almacenarlos a 5 °C. Los resultados fueron contundentes: los mangos tratados pudieron conservarse por un período extendido, mostrando una reducción sustancial en el daño por frío. Mientras que la variedad Kensington Pride normalmente solo puede almacenarse por unas dos semanas sin madurar a 13°C, el tratamiento con ozono acuoso extendió su vida útil hasta 28 días, con un 40% menos de daño por frío en comparación con los mangos sin tratar. El Dr. Vithana destacó que la ozonización acuosa representa una tecnología altamente viable para mejorar la tolerancia al frío y la calidad del mango.
La ozonización acuosa es un método rentable y controlable que se considera seguro para los trabajadores, ya que el ozono se descompone rápidamente en oxígeno. Este proceso implica burbujear ozono en agua mediante un generador, una técnica ya utilizada para desinfectar frutas y verduras a nivel comercial. La ozonización puede integrarse en diversas etapas de la cadena poscosecha, ya sea en combinación con hidroenfriamiento después de un tratamiento de cuarentena para exportación, o como un paso de desinfección inmediatamente después de la cosecha, dependiendo de las necesidades del productor. Los investigadores de la ECU planean expandir su estudio a otras variedades de mango para optimizar aún más la reducción del daño por frío y maximizar los beneficios de esta tecnología de almacenamiento.
Este avance en la ciencia de los alimentos tiene implicaciones significativas para la industria, al permitir que los mangos lleguen a los consumidores con mayor frescura y sabor, al tiempo que se reduce el impacto ambiental asociado al desperdicio de alimentos. La implementación de esta técnica podría transformar la forma en que los mangos se manejan y comercializan a nivel mundial.