SERHS Food ha revolucionado la oferta culinaria para necesidades especiales con su reciente lanzamiento de una línea de platos texturizados de quinta gama. Esta colección, ideada en su vanguardista Cocina de Alto Rendimiento en Mataró, está meticulosamente elaborada para individuos que enfrentan disfagia o problemas de masticación. La filosofía detrás de estos productos es fusionar la riqueza de la dieta mediterránea y la frescura de los ingredientes locales y de temporada con la comodidad de texturas adaptadas, asegurando que el buen gusto no se sacrifique por la necesidad.
Innovación Culinaria de SERHS Food para la Disfagia: Sabor y Nutrición a Medida
En un significativo evento para el sector sociosanitario, SERHS Food desveló su innovadora gama de platos texturizados durante el primer Congreso «Comer con disfagia». Celebrado el 4 y 5 de noviembre en la histórica sede de la UPC en Terrassa, este congreso reunió a numerosos especialistas en sanidad y dietética. Durante el encuentro, los asistentes tuvieron la oportunidad de degustar un «desayuno texturizado», lo que les permitió experimentar de primera mano la calidad y el sabor de estas nuevas propuestas.
"La Cocina de Alto Rendimiento de SERHS Food, un epicentro de innovación, ha sido clave en la creación de estos nuevos platos de quinta gama, pensados específicamente para satisfacer las necesidades de los profesionales del ámbito sociosanitario que manejan dietas de textura modificada. Un equipo multidisciplinario, compuesto por dietistas, expertos en I+D, control de calidad y gastronomía, trabajó en conjunto con médicos especialistas para desarrollar esta línea, que actualmente incluye 26 referencias. Reconociendo la frecuente falta de atractivo y las deficiencias nutricionales de las dietas de textura modificada (DTM) para personas con disfagia orofaríngea (DO), SERHS Food ha adoptado el lema «la comida cura» como principio fundamental. Esta filosofía se traduce en la aplicación de la Triple Adaptación de la Dieta Mediterránea en dietas de textura modificada, que abarca la adaptación organoléptica, la adaptación nutricional y la adaptación textural-reológica. La selección de estos platos de quinta gama se enfoca en el nivel 4 de la escala IDDSI, ideal para pacientes con disfagia que requieren una dieta pastosa. Estos alimentos texturizados se distinguen por su uniformidad, un equilibrio óptimo de calorías y proteínas, bajo contenido de sal, el uso exclusivo de aceite de oliva virgen extra, una vida útil de 45 días en refrigeración y altos estándares de seguridad alimentaria, además de una rica variedad de colores y sabores.
Para optimizar la gestión en centros de atención, las referencias se han clasificado en tres niveles de calorías y proteínas, disponibles en formatos multiporción de 2,9 kg o 0,85 kg, asegurando un aporte calórico-proteico adecuado para la elaboración de menús. La extensa gama incluye ocho purés de verduras (brócoli, patatas, calabacín, calabaza, verduras variadas, guisantes, espinacas y zanahoria), seis opciones proteicas texturizadas (tortilla, salmón, pescado blanco, ternera, pollo y pavo), seis purés y triturados de legumbres y pasta (garbanzos con espinacas, lentejas con verduritas, judías secas con verduras, pasta con tomate, y guarniciones de garbanzos y judías), cuatro platos únicos (triturado de menestra con carne mixta, triturado de menestra con huevo, triturado de pavo con calabacín y triturado de verduras con merluza), y dos salsas (verde y samfaina).
Raimon Bagó, director general de SERHS Food, enfatiza que estos productos permiten a los usuarios «disfrutar del sabor distintivo de cada componente individualmente», ya sea pescado, samfaina o tortilla. Para los profesionales, la oferta brinda «una vasta cantidad de combinaciones, menús y opciones de presentación», junto con la garantía de seguridad alimentaria inherente al proceso de elaboración de estas texturas tan específicas.
La incursión de SERHS Food en los alimentos texturizados representa un avance significativo en la mejora de la calidad de vida de las personas con disfagia, ofreciendo no solo nutrición sino también el placer de la comida. Este enfoque innovador demuestra que la alimentación terapéutica puede ser tan apetitosa como efectiva, sentando un precedente para futuras innovaciones en el campo de la nutrición especializada. Es un recordatorio de que la dignidad y el disfrute en la alimentación son derechos fundamentales, incluso ante desafíos de salud.