Un equipo de investigación de la Universidad de Cornell está llevando a cabo una serie de estudios innovadores para entender el impacto que la sombra de los paneles solares tiene en el desarrollo de diversas especies vegetales. Dada la creciente adopción de granjas solares a gran escala, que ocupan miles de hectáreas, la optimización del uso del suelo para la producción dual (energía y agricultura) se ha convertido en una prioridad. Estos estudios buscan ofrecer datos concretos que sirvan de base para las decisiones tanto de agricultores como de formuladores de políticas.
Los primeros resultados de estas investigaciones, publicados en la revista Environmental Research Food Systems, se centraron en la siembra de rábanos y radicchio durante el otoño de 2024. Los experimentos se realizaron en un parque solar cerca de Albany. Se observó que la disminución de la luz solar y la temperatura en las hojas, provocada por la sombra matutina y vespertina de los paneles, afectó negativamente el crecimiento de estos cultivos de otoño. Especialmente los rábanos mostraron una notable reducción en la biomasa subterránea, al destinar la planta más energía al desarrollo de sus hojas para maximizar la captación de luz. Este año, los investigadores expandirán sus ensayos incluyendo fresas, frambuesas, trigo de invierno, soja, calabacines, pimientos, acelgas y judías secas, con expectativas prometedoras para la primavera.
La adaptación de las prácticas agrícolas es fundamental para la coexistencia exitosa de la agricultura y la energía solar. Toni DiTommaso, profesor de Ciencias Vegetales Integrativas en CALS, sugiere que ajustar los tiempos de siembra podría mitigar los efectos negativos observados en los cultivos de otoño. Además, se están explorando innovaciones en el diseño de los parques solares, como la orientación de los paneles para que permitan un mayor paso de luz, una práctica ya implementada en Europa. La meta es balancear la eficiencia de la producción energética con la viabilidad agrícola, asegurando que ambos sistemas puedan prosperar en conjunto y apoyar las necesidades de los agricultores y el desarrollo sostenible de Nueva York.
La investigación en curso en Cornell es un faro de esperanza, demostrando que la innovación y la adaptación pueden convertir desafíos en oportunidades, forjando un futuro donde la producción energética renovable y la seguridad alimentaria coexistan armoniosamente. Este compromiso con el conocimiento aplicado es esencial para edificar un porvenir más verde y autosuficiente, fortaleciendo nuestra resiliencia como sociedad frente a los cambios ambientales.