Científicos de la Universidad de Columbia Británica, específicamente del Departamento de Ciencias de la Computación, Matemáticas, Física y Estadística, han logrado un significativo avance en la comprensión de la dinámica de las colonias de abejorros. Han desarrollado un modelo matemático sin precedentes que detalla cómo estas importantes polinizadoras gestionan su energía y forrajean en entornos cambiantes. Esta investigación, publicada en el Boletín de Biología Matemática, no solo arroja luz sobre la ecología de las abejas, sino que también ofrece herramientas valiosas para agricultores, al optimizar la polinización y fomentar prácticas agrícolas más sostenibles.
El modelo, obra del estudiante de doctorado Pau Capera-Aragonés, junto con los doctores Rebecca Tyson y Eric Foxall, se fundamenta en la teoría del presupuesto energético dinámico. Su singularidad reside en considerar la colonia como una unidad colectiva, en lugar de centrarse en las abejas individualmente. Esto permite evaluar cómo la asignación de energía dentro de la colonia para sobrevivir, crecer y reproducirse se ve influenciada por distintas condiciones ambientales. Los investigadores también incorporaron el principio de máxima entropía para estimar la distribución de las abejas en el paisaje durante la búsqueda de alimento, asumiendo una optimización en la ganancia de energía y una minimización de los costes de desplazamiento.
Los hallazgos de este estudio revelan principios cruciales para el apoyo a las poblaciones de abejas y la mejora de la polinización agrícola. En primer lugar, la temporalidad es fundamental: una floración abundante al inicio de la temporada puede impulsar el crecimiento de la colonia, pero su declive posterior puede llevar al colapso si los recursos desaparecen. Esto subraya que el éxito de una colonia no solo depende de la cantidad de alimento, sino también del momento de su disponibilidad.
Además, el modelo indica que más no siempre es mejor. Si las flores silvestres son demasiado similares a los cultivos y están más cerca del nido, las abejas podrían desatender los cultivos, disminuyendo la polinización donde es más necesaria. Por último, la diversidad de flores es esencial. Aunque muchos cultivos ofrecen néctar abundante, a menudo carecen de la variedad de polen necesaria para una dieta completa. La Dra. Tyson enfatiza que, si bien el néctar aporta azúcares, el polen es la fuente principal de proteínas, y su calidad varía entre especies. La falta de diversidad dietética puede comprometer la salud de las colonias, lo que resalta el valor de las flores silvestres nativas para suplir deficiencias nutricionales, como la de ciertos aminoácidos esenciales en cultivos como los arándanos.
El modelo representa un equilibrio entre la complejidad ecológica y la eficiencia computacional, lo que lo convierte en una herramienta adaptable para investigar cómo el diseño del paisaje puede mejorar la polinización a largo plazo. No busca ofrecer soluciones universales, sino proporcionar una plataforma para probar diversas hipótesis sobre el desarrollo y la supervivencia de las colonias, lo que permite una planificación más informada y estratégica en la agricultura.